Respaldo legal
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En Brasil, las Unidades Móviles de Esterilización y Educación en Salud (Umees) para perros y gatos, popularmente conocidas como «castramóviles», se encuentran legisladas bajo la Resolución del Consejo Federal de Medicina Veterinaria (CFMV) n° 962 de 27 de agosto de 2010 1, en la cual se «pautan las normas de funcionamiento para los procedimientos de contracepción de perros y gatos en los programas de educación en salud, guarda responsable y esterilización quirúrgica a fin de controlar la población».
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Unos años más tarde de sancionada esa resolución, surge la Resolución CFMV n° 1.015 de 9 de noviembre de 2012 2, que «conceptúa y establece condiciones para el funcionamiento de establecimientos médico-veterinarios de atención a pequeños animales», en la que se reglamenta las unidades móviles de atención médico-veterinaria.
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Más recientemente (Resolución CRMV-SP – Consejo Regional de Medicina Veterinaria del Estado de São Paulo – nº 2.750 de 14 de marzo de 2018 3) fueron establecidas las normas para el Estado de São Paulo en relación a «criterios para instalaciones y condiciones de funcionamiento de los servicios médico-veterinarios móviles para perros y gatos», especificando una serie de exigencias que garantizan que los servicios sean brindados con calidad y seguridad.
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En el año 2012, el diputado federal Ricardo Izar presentó una solicitud de presupuesto a la Unión, para la concesión de 5 mil «castramóviles» en todo Brasil. Como respuesta a la demanda legislativa, el entonces ministro de salud Ricardo Barros publicó una Portería en julio de 2017 y autorizó a las prefecturas (Municipios) para que realicen la solicitud de los «castramóviles» – es decir, el Ministerio de Salud pasó a financiar las unidades móviles para el control de zoonosis 4. Los recursos para la compra de los vehículos y los equipos necesarios se originaron en el Fondo Nacional de Salud (órgano vinculado al Ministerio de Salud), acto justificado por el impacto del manejo poblacional de perros y gatos sobre la salud pública.
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La inversión en estos vehículos para los Centros de Control de Zoonosis fue de 24 millones de Reales, que fueron dirigidos para atender 198 solicitudes 5. El ministerio, en aquel momento, estimó un costo de 120 mil Reales para cada vehículo – más baratos, porque no tendrían motor -, que obviamente necesitaría ser remolcado. Las unidades móviles de remolque, más baratas y vulgarmente llamadas «castraboques», han sido adquiridas por decenas de prefecturas de varios estados brasileños, aún sin previsión de recursos para personal y material de consumo.
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Estimación poblacional
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Las exigencias técnicas para las castraciones se fundamentan en que deben ser realizadas dentro de condiciones mínimas y éticas, cumpliendo las resoluciones de los Consejos Regionales y del Consejo Federal de Medicina Veterinaria. Como los perros y gatos todavía no fueron incluidos en el censo nacional del IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), se debe hacer una investigación previa sobre la población animal del lugar beneficiado, de tal forma que se pueda estudiar su impacto sobre los indicadores de efectividad del programa de manejo poblacional 6.
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Si el método fuese analizado sólo por los cambios en el total de la población, el efecto de las castraciones sería subestimado. El efecto esperado debería ser el aumento de la proporción poblacional estéril y no la disminución del número de animales, ya que la cantidad de perros en las casas se determina por las personas que decidieron vivir con perros 7; vale decir, que deberíamos saber con anticipación cual es la población total estimada y cual el porcentaje de perros y gatos castrados, antes de que comiencen las actividades de manejo poblacional, de tal forma que ese porcentaje sea el indicador de efectividad del programa.</p